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INTRODUCCIÓN A LA HIDROPONÍA

La hidroponía es una técnica que apenas se conoce y, en realidad, es la manera más práctica que tenemos en casa de conservar unas flores. Hidroponía significa “Plantar en agua”. Está diseñada para los amantes de los cultivos ecológicos, limpios, renovables y eficientes, o para aquellos que no tienen mucho espacio en casa pero quieren que sus plantas proliferen sin necesidad de crear un pequeño campo de cultivo. Hazte con un recipiente con agua, luz y una bomba de aire y disfruta, en poco tiempo, de las plantas, frutos y flores que tu pequeña base acuática te va a regalar.

QUÉ ES LA HIDROPONÍA
Se trata de un cultivo sin tierra. Usaremos agua como único sustento que aportará los nutrientes y las sales minerales que nuestra planta necesita. Esta técnica se desarrolla desde hace más de 100 años y los resultados que se pueden obtener son muy satisfactorios, siendo, incluso, su rendimiento mayor que en tierra en algunos casos.
Algunas de sus ventajas son, por ejemplo, que las carencias o excedentes de nutrientes que puedan existir son fáciles de subsanar. Controlar el pH también es sencillo y su mantenimiento es más económico y limpio; tanto desde el punto de vista práctico como medioambiental. Sin embargo, adentrarse en el mundo de la hidroponía requiere unos conocimientos previos de jardinería y más dedicación que si de un cultivo convencional se tratara; controlar la cantidad de agua (nunca puede faltar) o conocer bien los cuidados de la especie que hemos cultivado. Además, aunque hemos dicho que su mantenimiento es más económico, la inversión inicial que tendremos que hacer será relativamente alta.

HIDROPONÍA CASERA: ¿QUÉ NECESITAMOS?
Aunque no lo creas, en casa utilizas esta técnica cada vez que colocas flores en un jarrón. Es la manera más sencilla de practicar la hidroponía. Pero si lo que quieres es tener cultivos en casa más duraderos o trabajar con plantas más grandes, entonces tendrás que utilizar materiales más apropiados y recipientes más amplios.

Recipiente: puede ser un cubo, un barreño o el envase que más se adecue a tus necesidades (por espacio, tamaño de la planta, etc); esta decisión la dejamos a tu elección. Eso sí, es importante que sea opaco, ya que la luz no debe incidir en las raíces, y, por supuesto, impermeable. Con una profundidad de entre 20-35 cm.; le haremos un agujero en la base que nos ayudará a deshacernos del agua cuando decidamos renovarla.

* Agua: la ideal es el agua de la lluvia, aunque la potable también nos servirá; con una concentración baja de hipoclorito de sodio y de cal. Sólo utilizaremos aquéllas con gran cantidad de sal para los cultivos que acepten este tipo de agua; éstos son los claveles, la lechuga o los tomates.
* pH:tenemos que controlar el pH del agua antes de alimentar a las plantas. Los niveles normales son 6.5 y 8.5. Aún así, el agua puede contener cierto grado de toxicidad por eso es importante controlarlo.
* Aire: ha de haber siempre una buena ventilación y evitar el polvo, los gases y el humo; como el tabaco, por ejemplo. Una bomba aireadora es un instrumento muy práctico que nos puede facilitar mucho esta función. Le uniremos un pequeño tubo que introduciremos en el estanque y le haremos unos orificios para que produzca un burbujeo suave; además, le colocaremos un pequeño peso para que se mantenga dentro del agua.
* Luz: es fundamental para el desarrollo del cultivo; por ello, nos encargaremos de que reciba mucha luz. Asimismo, esto depende también del tipo de planta, ya que hay especies que crecen mejor a la sombra.
* Humedad: el porcentaje establecido para una atmósfera adecuada es del 75% de humedad. Si es excesiva, la planta podría desarrollar alguna enfermedad; del mismo modo, se verá perjudicada si el medio es muy seco.

Solución nutritiva: Azufre, boro, calcio, carbono, cobre, fósforo, hidrógeno, hierro, magnesio, manganeso, nitrógeno, oxígeno, potasio y zinc. Cada uno de estos elementos son necesarios en el cultivo porque sus propiedades se complementan entre sí y aportan a nuestra planta todos los nutrientes que necesita para desarrollarse. A pesar de que hay distintas combinaciones adecuadas a cada especie, una opción muy práctica, sobre todo para los principiantes, es adquirir en tiendas especializadas soluciones hidropónicas ya elaboradas.

Sustrato: nos ayuda a que las raíces de la planta se aferren al interior del recipiente, protegiéndolas de la luz. Drena y oxigena el agua y retiene los nutrientes que el cultivo necesita; los mejores son aquellos que aportan una cantidad de oxígeno de entre el 15 y el 35%. Son componentes inertes, de bajo coste y livianos: arena, grava, piedra pómez, virutas, cascarilla de arroz, etc.

* Semillero: el desarrollo de nuestra planta dependerá en un principio de una buena siembra. La calidad de las semillas y las condiciones en las que germinen determinarán su futuro crecimiento; frescas, con mucha agua, pero sin que se ahoguen, y oxígeno. Un semillero nos ayudará en esta primera etapa.
* Manguera: la usaremos para renovar el agua y reponer los nutrientes del recipiente.
* Reloj controlador: nos ayudará a controlar los espacios de tiempo entre un drenaje y otro.


PASO A PASO
Cogeremos el recipiente y cubriremos su interior con una funda de nylon con el fin de asegurar su estanqueidad. Luego, colocaremos sobre él una tabla de madera, de las mismas dimensiones del estanque, con orificios por los que introduciremos las raíces de las plantas, con cuidado de no lastimarlas. Las raíces quedarán sumergidas en el agua, pero el cuello o tallo quedará justo encima de la superficie.

Cada tres o cuatro horas al día oxigenaremos el agua con ayuda de la bomba aireadora; y cada dos o tres días (con el tiempo lo haremos diariamente), llevaremos a cabo el control de la solución hidropónica y le añadiremos los componentes necesarios para mantener la cantidad de nutrientes que nuestra planta necesita. Del mismo modo, cada 30 días, en una primera época, y más adelante cada 15, renovaremos el agua, la cual utilizaremos para regar otras plantas.

Te recomendamos que mantengas un control sobre el desarrollo de tus plantas por si padecen alguna enfermedad o sufren alguna carencia y establecer una tabla de fechas donde el cultivo experimenta los cambios más importantes.
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